Cuando el reloj marcaba las 3.29 horas de la madrugada del Lunes de Pentecostés, la Virgen del Rocío se asomaba a la plaza del Santuario a hombros de la gente de Almonte, su pueblo.
Siguiendo la tradición, al terminar el Rosario que se reza en la Plaza de Doñana, vuelve al Santuario el Simpecado de la Hermadad Matriz, lo que supone la señal tácita de que ya ha llegado el momento de comenzar la procesión.
Los almonteños han creado un cordón en el interior de la ermita para evitar que hubiera demasiada gente en su interior y evitar los momentos de tensión que se vivieron hace un año.
Tras lo sucesos del año pasado, en que el paso sufrió la rotura de un varal y que supuso la interrupción de la procesión antes de tiempo, este año ha habido un control mucho mayor y un orden casi nunca visto en otras ocasiones en la procesión de la Virgen del Rocío. La Blanca Paloma estrenaba un paso con refuerzos y mayor altura para facilitar ser llevada por los almonteños.
Los almonteños han cambiado este año sus tradicionales camisas caquis, por camisas blancas. Al parecer la petición ha venido por parte de la Hermadad Matriz que ha querido de esta forma marcar claramente la manera de vestir de los hombres que llevan el paso.
Este año la Virgen ha vuelto a llevar el manto de los Apostoles, diseñado en 1952 por Joaquín Castilla Romero. El año pasado estrenó uno nuevo regalo de la Hdad. Matriz.
El próximo 20 de agosto se producirá la tradicional venida de la Virgen a Almonte que se repite cada siete años.
Info:Canalsur.es
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